Definir qué es lo
normal y qué es lo patológico en la infancia, resulta muy difícil, ya que el
niño es un ser en desarrollo y maduración. Por ello, hay que tener cuidado con
las valoraciones y diagnósticos precipitados y no etiquetarlos por cualquier
manifestación problemática.
Desde siempre, lo normal está relacionado con la capacidad de adaptarse a lo que la sociedad exigen, pero este criterio, es
insuficiente ya que adaptación no es sinónimo de normalidad, sino también de
conformismo.
A
lo largo del desarrollo se pueden constatar conflictos y crisis en los niños,
en adolescentes y en adultos, que se pueden desencadenar por problemas
afectivos y de relación que afectan al comportamiento. Asimismo, los problemas
y trastornos de conducta se vinculan con el desarrollo psicológico y la maduración
de la persona, lo cual no puede desvincularse del mundo social y cultural en el
que está viviendo.
Por otra parte, cada etapa madurativa puede suponer una
situación conflictiva, de ahí, que aunque muchas conductas infantiles parezcan
patológicas, sólo expresan una manera de adaptación en determinados momentos
del desarrollo.
Para
entender qué es una conducta patológica en la infancia, es necesario conocer el
desarrollo evolutivo normal del ser humano, ya que conductas normales a una
edad, pueden ser patológicas a otras.